MÓDULO 1
“Ellos tienen Apellido y nosotras Nombre y Apellido y a veces solo nombre”
Me gustaría reflexionar sobre una forma de discriminación
hacia la mujer que puede resultar algo rebuscada, pero que básicamente es un
reflejo de hasta qué grado de “sutileza” o simplemente la tradición oculta una forma más de discriminación y
desigualdad de género. Se podría enmarcar en esa discriminación ejercida a
través del lenguaje.
Un días, de pura casualidad, o fruto de la toma de consciencias
de hasta qué puntos llega la discriminación de género me empezó a llamar la
atención como a la hora de referirnos a mujeres, que en distintos campos o disciplinas a lo largo de la historia han sido famosas nos referíamos a ellas
usando su nombre y apellido, y sin embargo, en el caso de sus homólogos masculinos nos referimos
a ellos simplemente por su apellido:
Ahí van unos cuantos ejemplos:
Margarita Salas Ramón y Cajal
Marie Curie Darwin
Maruja Mallo Picasso
Camille Claudel Rodin
Frida Kahlo Rivera
Louise Bourgeois Gauguin
Ana Mendieta Goya
Joyce Virginia
Woolf
Cervantes Rosalía
de Castro
Hemingway Jane
Austen
Dostoevsky Agatha Christie
Conchita Martínez Nadal
Arantxa Sánchez Vicario Ferrer
Lenin Angela
Merkel
Churchill Margaret
Thatcher
Zapatero Esperanza Aguirre
Estos son solo algunos ejemplos, que a bote pronto me han
pasado por la cabeza, pero creo que si nos paramos un rato nos salen miles.
Es un ejemplo
de desigualdad claro, pues se convierte en una forma de infravalorar a las mujeres
con respecto a los hombres, parece como si la fama o el prestigio solo pudiera
estar asociada a lo masculino. Y si a pesar de todos los obstáculos una mujer
llega a destacar en ciertos ámbitos y profesiones hay que marcar diferencias, cuando nos referimos alguien solo por su
apellido es porque se trata de una auténtica eminencia o celebridad y nombrarles solo por su apellido les confiere mayor prestigio.
Creo que una de las
causas de que esto suceda es que las mujeres, en muchas países, cuando se
casaban perdían su apellido, y pasaban a ser Señoras De … En ese ámbito privado
o doméstico solo tenían como propio el nombre, y el apellido, que era lo que
otorgaba credibilidad, diferenciación, representación, poder y solidez, venía
aportado por la parte masculina.
Es una desigualdad que
afecta a los niveles más altos de todos los campos, y una forma de sexismo
hacia esas mujeres, que han saltado del ámbito doméstico a los niveles más altos
del ámbito público.
Investigando sobre el tema he
llegado a este artículo de investigación:
Atir, S. & M.J. Ferguson. 2018. How gender determines the way we
speak about professionals. Proceedings of the National Academy of Sciences
USA. doi:
10.1073/pnas.1805284115
Donde las autoras
demuestran como la gente se refiere a profesionales masculinos y femeninos de
manera diferente. En el trabajo, que ha contado con unos 3.700 participantes,
se observó que en ámbitos de gran competitividad, como la ciencia,
la literatura y la política, existe el doble de probabilidades de que a los
hombres se les llame por su apellido respecto a las mujeres.
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